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Jóvenes de Kennedy: ¿quién está escuchando lo que realmente están viviendo?

Jóvenes de Kennedy: ¿quién está escuchando lo que realmente están viviendo?

Un joven puede estar rodeado de personas y sentirse completamente solo.

Puede tener cientos de seguidores en redes sociales y no tener a quién llamar cuando algo realmente le duele.

Puede ir a estudiar, trabajar, jugar fútbol, salir con sus amigos y reírse durante el día, mientras por dentro carga preguntas que nunca se atreve a hacer en voz alta:

¿Qué voy a hacer con mi vida?

¿Realmente soy importante para alguien?

¿Por qué me siento así?

¿Qué sentido tiene todo esto?

Para muchas familias de Kennedy, estas preguntas forman parte de una realidad que no siempre es fácil de ver.

¿Qué está pasando con los jóvenes de Kennedy?

La salud mental de los jóvenes se ha convertido en una preocupación importante para Bogotá.

Durante 2025, Kennedy registró 4.311 notificaciones de ideación suicida, equivalentes al 12,97 % del total de Bogotá. También registró 1.025 intentos de suicidio, el 12,35 % de los registrados en la ciudad. La población entre 18 y 28 años representó la mayor proporción de los intentos.

Estas cifras no cuentan toda la historia.

No explican qué estaba viviendo cada joven.

No dicen qué ocurrió en su familia.

No muestran las noches de ansiedad, las discusiones en casa, las rupturas, la presión económica, el miedo al futuro o la sensación de no encontrar un lugar en el mundo.

Pero sí nos obligan a hacernos una pregunta:

¿Estamos escuchando realmente a nuestros jóvenes?

Un joven no es solamente un problema que resolver

A veces los adultos miramos determinadas conductas y solamente vemos el problema.

"Está pegado al celular."

"No quiere salir del cuarto."

"No estudia."

"Está rebelde."

"Ya no habla con nosotros."

"Solo quiere estar con los amigos."

"Está perdiendo el tiempo."

Puede que algunas de esas conductas necesiten límites.

Pero antes de poner un juicio sobre un joven, también podemos hacer una pregunta:

¿Qué hay detrás de lo que estoy viendo?

Tal vez hay miedo.

Tal vez hay presión.

Tal vez hay una herida.

Tal vez hay soledad.

Tal vez hay una necesidad de ser escuchado.

Los límites siguen siendo necesarios. Pero escuchar también lo es.

Las redes sociales no cuentan toda la historia

Nuestros jóvenes viven en un mundo diferente al que vivimos muchos adultos.

La vida social no termina cuando salen del colegio o de la universidad. Continúa en Instagram, TikTok, WhatsApp, videojuegos y otras plataformas.

Y allí aparecen constantemente imágenes de personas que parecen tener una vida perfecta.

El cuerpo perfecto.

La relación perfecta.

El viaje perfecto.

El carro perfecto.

El trabajo perfecto.

La vida perfecta.

Pero nadie publica todas sus inseguridades.

La comparación puede convertirse fácilmente en una carga.

Por eso uno de los grandes desafíos para las familias no consiste solamente en preguntar:

"¿Cuánto tiempo pasaste hoy en el celular?"

También necesitamos preguntar:

"¿Qué estás viendo?"

"¿Cómo te está haciendo sentir?"

"¿Hay algo que hayas visto últimamente que te esté afectando?"

El futuro también pesa

Para un joven, hablar del futuro puede ser emocionante.

Pero también puede producir ansiedad.

Estudiar una carrera.

Conseguir trabajo.

Tener dinero.

Independizarse.

Formar una familia.

Encontrar propósito.

En Bogotá, el desempleo juvenil ha sido persistentemente superior al desempleo general, y el acceso a educación superior continúa siendo un desafío para una parte importante de los jóvenes.

Para un joven que crece en sectores como Patio Bonito, Gran Britalia, Timiza, Castilla, Kennedy Central o El Tintal, las oportunidades pueden sentirse muy diferentes dependiendo de su situación familiar, educativa y económica.

Por eso hablar de juventud también significa hablar de oportunidades.

Pero hay algo más profundo:

¿Qué pasa cuando una persona tiene oportunidades y aun así no encuentra propósito?

¿Qué puede hacer una familia?

No existe una fórmula para criar adolescentes y jóvenes.

Pero sí existen algunas cosas que podemos recuperar.

Escuchar antes de corregir

No todas las conversaciones tienen que terminar en una lección.

A veces nuestros hijos necesitan simplemente poder hablar.

Preguntar:

"¿Cómo estás?"

y realmente esperar la respuesta puede ser mucho más importante de lo que parece.

Crear espacios sin pantallas

Comer juntos.

Caminar.

Tomar un café.

Hacer deporte.

Salir al parque.

Hablar en el carro.

No siempre necesitamos una conversación profunda preparada.

Muchas veces las conversaciones importantes aparecen cuando simplemente estamos juntos.

Estar atentos a los cambios

Un cambio repentino en el comportamiento, aislamiento, pérdida de interés, alteraciones importantes del sueño, consumo de sustancias o expresiones relacionadas con la muerte o la desesperanza merecen atención.

No significa automáticamente que exista un diagnóstico.

Significa que hay que prestar atención y, cuando sea necesario, buscar ayuda profesional.

No enfrentar las dificultades solos

Una familia no tiene que resolver todos sus problemas encerrada dentro de su propia casa.

Psicólogos, orientadores, profesionales de salud, instituciones educativas y organizaciones comunitarias pueden formar parte de una red de apoyo.

Y la comunidad también importa.

¿Qué tiene que decir el evangelio a nuestros jóvenes?

Vivimos en una cultura que constantemente les pregunta a los jóvenes:

¿Qué tienes?

¿Qué estudias?

¿Cuánto ganas?

¿Cómo te ves?

¿Cuántos seguidores tienes?

¿Qué carro manejas?

¿Con quién estás?

¿A dónde has viajado?

El evangelio hace una pregunta diferente.

No comienza con:

"¿Qué has logrado?"

Comienza con la identidad que Dios da al ser humano.

La Biblia enseña que nuestro valor no depende de nuestro rendimiento, nuestra apariencia, nuestros seguidores ni nuestro éxito.

Y en Jesucristo encontramos una identidad que no tenemos que fabricar nosotros mismos.

Eso es profundamente importante para una generación que constantemente siente que tiene que demostrar su valor.

Jesús también llamó a los jóvenes a algo más grande

El evangelio no solamente responde a la pregunta:

"¿Quién soy?"

También responde:

"¿Para qué estoy aquí?"

Jesús llamó a sus discípulos a seguirlo, amar a Dios, amar al prójimo y participar en una misión mucho más grande que ellos mismos.

La vida cristiana no consiste simplemente en asistir a una reunión religiosa.

Consiste en aprender a vivir para Dios y para los demás.

Eso puede cambiar la manera en que un joven entiende su futuro.

Su carrera puede tener propósito.

Su trabajo puede tener propósito.

Sus talentos pueden tener propósito.

Sus relaciones pueden tener propósito.

Su vida puede tener propósito.

Una iglesia que escucha a los jóvenes

Creemos que la iglesia tiene una responsabilidad especial con las nuevas generaciones.

No solamente enseñarles canciones.

No solamente decirles qué cosas están mal.

No solamente decirles que tienen que comportarse mejor.

Tenemos que escucharlos.

Conocer sus preguntas.

Caminar con ellos.

Enseñarles la Biblia.

Ayudarlos a desarrollar sus dones.

Acompañarlos en sus dificultades.

Mostrarles que seguir a Jesús no significa desconectarse de la realidad, sino aprender a vivir esa realidad bajo el señorío de Cristo.

En Iglesia Viva Kennedy queremos ser una comunidad donde los jóvenes puedan encontrar personas que los escuchen, familias que sean acompañadas y una comunidad que los anime a conocer a Jesucristo.

Kennedy necesita jóvenes con esperanza

Kennedy no es solamente un lugar donde viven jóvenes.

Es un lugar que necesita jóvenes que puedan crecer, estudiar, trabajar, formar familias, servir a otros y descubrir el propósito que Dios tiene para sus vidas.

Detrás de cada barrio hay historias.

En Patio Bonito.

En Timiza.

En Castilla.

En Kennedy Central.

En Gran Britalia.

En El Tintal.

En cada uno de estos lugares hay jóvenes con talentos, preguntas, sueños y heridas.

Y quizá la pregunta no debería ser solamente:

"¿Qué les pasa a nuestros jóvenes?"

Quizá deberíamos comenzar preguntando:

"¿Estamos realmente dispuestos a escucharlos?"

Porque un joven que encuentra una comunidad que lo escucha puede comenzar a entender que no está solo.

Y un joven que conoce el evangelio puede descubrir que su identidad, su valor y su esperanza no tienen que depender de lo que el mundo le diga que debe ser.

Si eres joven y estás pasando por un momento difícil

Hablar con alguien puede ser un primer paso.

Busca a una persona de confianza. Acércate a tu familia, a un orientador, a un profesional de salud mental o a una comunidad donde puedas ser escuchado.

Y si estás atravesando una crisis o tienes pensamientos de hacerte daño, busca atención de emergencia inmediatamente y no permanezcas solo.

La fe cristiana no nos enseña a esconder el sufrimiento.

Nos enseña a llevar nuestras cargas unos con otros y a buscar esperanza en Cristo.

En Iglesia Viva Kennedy creemos que nuestros jóvenes no son solamente el futuro de la iglesia. Son parte de la iglesia hoy.

Queremos caminar con ellos, escucharlos, enseñarles la Palabra de Dios y acompañarlos mientras descubren cómo seguir a Jesús en medio de la realidad de nuestra ciudad.

Kennedy necesita jóvenes con esperanza. Y nosotros queremos ser parte de esa esperanza.

¿Tienes dudas?